¿Qué es la psicología de la alimentación?
Es importante definir qué entendemos por psiconutrición, ya que en los últimos tiempos hemos observado en la propia consulta que es un término en auge, pero con mucha confusión al respecto tanto en su uso en el lenguaje como en la práctica.
Por un lado, la figura de la psiconutricionista no existe y esto es importante tenerlo en cuenta para valorarlo cuando buscamos ayuda. ¿Por qué? Porque en muchas ocasiones nos hemos encontrado en consulta que la persona que viene en demanda de ayuda puede pensar que la psiconutricionista es una profesional que es psicóloga y, además, nutricionista. O, por ejemplo, que es una nutricionista que tiene nociones básicas de emociones aplicadas a la alimentación. Y no es así.
Y, ¿qué es lo que realmente significa? La psiconutrición es el término que define el trabajo conjunto de dos disciplinas científicas como son la nutrición y la psicología. Es decir, es el término que acoge el trabajo en equipo desde una perspectiva integral de profesionales de la nutrición y de la psicología acompañando a la persona en el mismo proceso y revisando de manera conjunta sus necesidades individuales y la mejor forma de ayudar a la persona. La ventaja que tiene este abordaje integral es que ayuda a que la persona pueda tener un cambio más profundo y un mantenimiento de éste a largo plazo. Es decir, no sólo trabajaremos el síntoma manifiesto del problema, sino también la raíz del problema. En muchas ocasiones, de hecho, en consulta nos encontramos que detrás de una petición de ayuda nutricional hay aspectos psicológicos y emocionales de complejidad de trasfondo o que el síntoma psicológico que lleva a consulta a la persona también tiene un reflejo en la conducta alimentaria diaria.
Este combo de profesionales será idóneo para cambios reales y auténticos. Mejorar nuestra relación con la comida no tratará de un tema alimentario literal y exclusivamente hablando entonces, ¿no?
De lo que sí podemos hablar en cuanto a especialidad, que es a lo que comúnmente sobre todo va destinado el uso en muchas ocasiones de psiconutrición, es de la psicología de la alimentación que es la rama de la psicología que estudia nuestra relación con la comida teniendo en cuenta nuestras emociones, pensamientos y conductas; pero también nuestras relaciones y contexto. No sólo a nivel de patología clínica como sería un Trastorno de la Conducta Alimentaria, sino en el amplio espectro de la relación con la comida sea funcional o disfuncional. Y puntualizar que esto siempre será llevado a cabo por una psicóloga sanitaria especialista en conducta alimentaria.
La psicología de la alimentación nos ofrece conceptos, teorías y estrategias con el objetivo de trabajar de una manera positiva nuestra relación con la comida. Este nuevo enfoque propone que la comida puede verse como un barómetro de intimidad, es decir, la manera en la que nos relacionamos con la comida habla de la relación con nosotras mismas.
Gracias a las herramientas que ofrece la psicología de la alimentación podemos tomar consciencia de nuestras creencias sobre la comida y el cuerpo. Utilizando esto como punto de partida, nos invita a construir nuevas formas de relacionarnos con nosotras mismas para sanar la manera en la que comemos. Interesante, ¿verdad?
Aspectos psicológicos en la alimentación
Comer es una necesidad y forma parte de nuestra supervivencia. ¿Algo que resulta muy simple de entrada no? Pero es mucho más complejo de lo que parece. La conducta alimentaria es el resultado de la suma de abundantes y diferentes factores interrelacionados que van desde lo más objetivo a lo más subjetivo.
Como te comentaba, alimentarse no es tan sencillo como querer comer y hacerlo, va más allá. La alimentación es todo un proceso que se ve influenciado por múltiples factores que influyen y determinan nuestras elecciones y preferencias: la publicidad, la cultura, el contexto social o las costumbres son algunos de ellos. Nuestro entorno, la historia familiar, nuestras emociones y los recursos económicos son otros factores que también ejercen una gran influencia a la hora de escoger cómo y para qué nos alimentamos. Por todo ello, el acto de alimentarnos recibe de forma constante la interacción de nuestros comportamientos, pensamientos, sentimientos y emociones. Desde que nacemos, y a lo largo de nuestra vida, nuestra alimentación y la relación que establecemos con ella se va construyendo y modificando a través de asociaciones y de una multiplicidad de elementos que hacen que sea mucho más compleja de lo que aparenta.
La psicología de la alimentación nos ayuda a comprender esta complejidad que gira en torno a la conducta alimentaria del ser humano. Es necesario ser consciente de esta complejidad a la que ponemos palabras ya que, si hablamos de que presentamos un problema con nuestra relación con la comida, será importante realizar una mirada por los diferentes aspectos que median en el acto del comer, tan contrario a lo que se nos ha vendido socialmente durante décadas de lo que era la alimentación.
Enfoque holístico e integral de la salud
Y, ¿qué entendemos por salud? La OMS define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social; y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades. Pero, por desgracia, durante muchos años podemos afirmar que ha habido un extenso reduccionismo en lo que al concepto de salud se refiere, y aún más a nivel social.
Durante muchos años, y aún hoy en día, la salud se ha relacionado a la esfera más física exclusivamente e incluso tomando el peso como factor determinante de la valoración individual de la salud. Por desgracia, muchas personas se han encontrado con esta mirada pesocentrista en la consulta de profesionales de la salud durante muchos años y, por suerte, cada vez hay una mayor consciencia de la necesidad de cambio debido al sufrimiento y daño psicológico y emocional que genera en las personas y cómo desplaza el foco de atención de otros aspectos que pudieran estar influyendo directamente en la dolencia o enfermedad de la persona que queda totalmente invalidada desde este enfoque. Si has pasado por esto, probablemente entiendas de lo que te hablo.
Este reduccionismo en la salud y mirada pesocentrista necesita un cambio de paradigma, un cambio de mirada. Porque, si no fuera así, podríamos entender que ya no tenemos en cuenta lo que la OMS definió desde un inicio, ¿verdad? La salud física y la mental y emocional están interrelacionadas entre sí y, este nuevo paradigma, es importante para poder abordar diferentes problemas que presente la persona.
Aquí encontrarás una mirada holística e integral de la salud. ¿Esto qué significa? El enfoque holístico en la salud se relaciona con entender el funcionamiento del ser humano de una manera integral, es decir, conociendo los aspectos físicos, mentales, emocionales y sociales que forman parte de la persona.
La salud holística es aquella que representa al ser humano como la unión de la mente, el cuerpo y el espíritu. Se aleja del concepto de salud definido como la ausencia de enfermedad y lo relaciona con un estado de bienestar, tanto físico, mental, emocional, espiritual y social.
La salud holística entiende que el ser humano es una entidad formada por varias partes y considera que, sólo si todas ellas se encuentran sanas, el ser humano también lo estará. Las personas somos complejas y no tenemos problemas aislados así que, si disponemos de una visión holística mejora la atención a la persona y, por tanto, el éxito del tratamiento.
Y, ¿de qué diferentes esferas de la salud holística hablamos?
Bienestar físico
El bienestar físico es el que se ha considerado convencionalmente como el único elemento válido a la hora de calificar al ser humano como saludable o enfermo. La salud holística no le quita importancia a este aspecto. De hecho,la salud física del ser humano es la que le permite vivir, por lo que es importante aprender a honrarla y cuidarla.
Bienestar mental
Una de las cuestiones por las que adquiere importancia el concepto holístico es por la relevancia que le da al bienestar mental, el cual ha sido relegado durante años a un plano secundario, incluso por debajo del físico. En términos de salud holística, la salud mental es un proceso dinámico y nunca estático, al igual que la salud física. Es decir, cambia constantemente y no puede permanecer igual a lo largo de los años.
Además, la salud mental es relativa dependiendo de la persona, de la cultura y de la sociedad, no pudiendo ser absoluta bajo ningún concepto. Más allá de todo esto, con salud mental no se hace referencia únicamente a creencias y razonamientos, sino también a cómo sentimos y cómo nos comportamos con nosotras mismas y con el resto de las personas.
Bienestar emocional
La salud emocional está muy relacionada con la mental. Consiste en aprender a gestionar nuestras emociones. Para lograrlo, es necesario tener una relación más natural y abierta con éstas.
Bienestar social
El ser humano es un ser social por naturaleza. Las relaciones marcan nuestras decisiones, estados de ánimo y pensamientos. La salud holística propone ser capaz de crear relaciones sanas y de terminar con aquellas que no lo sean.
Bienestar espiritual
La salud espiritual hace referencia a la relación que mantienes con el mundo en el que vives. El objetivo del bienestar espiritual es que revises tus necesidades auténticas para que puedas construir tu camino de vida, tomar decisiones coherentes y aprendas a poner límites a aquello que te aparte de ello.
Como apunte final, todo esto nos lleva a tener en cuenta que por tanto habrá ocasiones incluso que el trabajo en equipo implique más profesionales que sólo nutricionista y/o psicóloga (médico, fisioterapeuta, psiquiatra, etc.).


